Gases de Efecto Invernadero (GEI)

La concentración de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en constante ascenso.

El aumento poblacional, la aparición de nuevos medios y vías de transporte (como el ferrocarril o el barco de vapor) o la proliferación de la industria, han derivado en un aumento de la demanda energética que se suple por la creciente quema de combustibles fósiles. Esto rompe con el establecido ciclo del carbono, siendo por tanto la principal causa (junto con los incendios, deforestación, obtención de cementos, desgasificación del carbón y fugas) del aumento en la cantidad de CO2 y CH4 en la atmósfera [1]. En la última medición realizada en el observatorio Mauna Loa en octubre de 2020 se ha observado un nuevo valor record en la concentración de CO2 de 411,28 ppm (Fig. 3, A) [2] y en la de CH4 de 1872,0 ppb (Fig. 3, B) [2], superando los 278,3 ppm de CO2 determinados en 1734 [3] y los 680 ppb de CH4 en 1730 [4].

Si las concentraciones de GEI siguen la tendencia seguida hasta la fecha, las previsiones de concentración de CO2 y CH4 para 2100 son de 950 y 3.600 ppm respectivamente según los escenarios más pesimistas (RCP8.5, vía de concentración representativa) y de 500 y 1.550 ppm respectivamente según los escenarios más optimistas (RCP2.6) [5,6]. 

La principal consecuencia del aumento de la concentración de GEI en la atmósfera es el aumento de la temperatura global media, la cual ya se ha elevado en 1ºC desde la época preindustrial por el aumento de la concentración de GEI. De manera que, si esta concentración continúa subiendo en la misma proporción que hasta ahora, la temperatura se incrementará 1.5ºC para 2040 y hasta 6ºC en 2100 [7]. El aumento de la temperatura media global a su vez incrementa la fusión del hielo existente en los polos, glaciares y casquetes polares; que supone una elevación del nivel del mar de entre 0,45 a 0,73 m en 2100 para los escenarios RCP2.6 y RCP8.5 respectivamente, sumados a los 0,19 m que ha aumentado hasta 2014 [6]. El aumento de la concentración de CO2 en la atmósfera, sumado al aumento de la temperatura global media y el aumento del nivel del mar, provocará una disminución del pH de entre 0,14 a 0,32 en escenarios RCP2.6 y RCP8.5 respectivamente, debido a una mayor disolución de CO2 en el agua del mar, ya habiendo bajado en 0,1 su valor en 2014 [6].

Fig. 3. Evolución de la concentración de CO2 y CH4 en la atmósfera en los últimos 60 y 40 años respectivamente, medidos en ppm y ppb de la fracción molar de CH4 respectivamente, en el observatorio de Mauna Loa [2].

Medidas adoptadas para luchar contra el cambio climático

El acuerdo de París se enfoca en dar continuidad a aquellos compromisos acordados en el Protocolo de Kioto, a partir del fin de su vigencia en 2020. En este marco se plantean en el artículo 2, tres objetivos principales [8]:

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Limitar el aumento de la temperatura global del planeta en menos de 2ºC, a poder ser en 1,5ºC, sobre los valores pre-industriales

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Mejorar la capacidad de actuación contra los efectos adversos del cambio climático y un progresivo desarrollo con reducción de GEI, siempre que no comprometa la producción de alimentos

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Aumentar la financiación para superar las consecuencias climáticas y conseguir mitigar sus efectos, reduciendo los GEI

Apuesta por la tecnología limpia y renovable

Los países y/o agrupaciones de países establecen paquetes de medidas que contienen legislación vinculante que garantizará el cumplimiento de los objetivos climáticos y de energía asumidos, con el fin de alcanzar los objetivos establecidos en el Protocolo de Kyoto y posteriormente en el acuerdo de París. En el caso de la Unión Europea, los principales objetivos que incluye la estrategia Europea 2020 son tres: reducir un 20 % las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a los niveles de 1990, lograr que el 20 % de energía de la Unión Europea (UE) proceda de fuentes renovables y mejorar la eficiencia energética en el 20 % [11].

En este sentido desde la Unión Europea se están impulsando proyectos para la remediación ambiental, reducción de emisiones de GEI, aumento de la eficiencia energética de las empresas, etc. Todo ello a través de diversos programas, como Horizon 2020, para el desarrollo de tecnologías y sus aplicaciones para mejorar la competitividad europea, crear ciencia de excelencia y dar soluciones a los problemas que afectan a la sociedad. Para ello se ha dispuesto de un presupuesto total de 76.880 M€.

 

Dolor Amet

Europa a la cabeza en la lucha contra el cambio climático.

La UE, sus Estados miembros y el Banco Europeo de Inversiones son los mayores contribuyentes de fondos públicos a los países en desarrollo para la lucha contra el cambio climático, con una aportación de 21.700 millones de euros sólo en 2018 .

En 2018, la Comisión Europea concedió 2.700 millones de euros en subvenciones a los países en desarrollo, la mayoría de los cuales lleva a cabo actividades de adaptación al cambio climático.

La Comisión va camino de cumplir su promesa de proporcionar al menos 14.000 millones de euros (o un promedio de 2.000 millones de euros al año) para apoyar las actividades relacionadas con la lucha contra el cambio climático en los países en desarrollo para 2014-2020.

Además, el 20% de todo el presupuesto de la UE para el período 2014-2020 se destina a acciones relacionadas con la lucha contra el cambio climático. La Comisión ha propuesto aumentar esta cuota a un mínimo del 25% para el período 2021-2027.

Por otra parte, el Banco Europeo de Inversiones aportó 3.000 millones de euros en 2018 para la financiación de la lucha contra el cambio climático en los países en desarrollo. El Banco financia, por ejemplo, proyectos de eficiencia energética y de energías renovables en África y otras regiones, además de combinar a menudo fondos con la Comisión y las agencias de los Estados miembros de la UE.

[1]         M.N.G. DELGADO, C.O. BARRENETXEA, A.P. SERRANO, J.M.A. BLANCO, F.J.R. VIDAL, Contaminación ambiental: una visión desde la química, Editorial Paraninfo, 2004.

[2]         N. US Department of Commerce, ESRL Global Monitoring Division – Global Greenhouse Gas Reference Network, (n.d.). https://www.esrl.noaa.gov/gmd/ccgg/trends/gr.html (accessed October 09, 2020).

[3]         Hannah Ritchie, Max Roser, CO₂ and Greenhouse Gas Emissions, Our World Data. (2020). https://ourworldindata.org/co2-and-other-greenhouse-gas-emissions.

[4]         Current and Historical Methane Levels Graph, (n.d.). https://www.methanelevels.org/ (accessed October 09, 2020).

[5]         Aitor Sáez de Cortázar, Julen Rekondo, Cambio Climático, IHOBE – Sociedad Pública de Gestión Ambiental, Gobierno Vasco, 2003.

[6]         L. Meyer, S. Brinkman, L. van Kesteren, N. Leprince-Ringuet, F. van Boxmeer, Technical Support Unit for the Synthesis Report, (n.d.) 169.

[7]         M.R. Allen, O.P. Dube, W. Solecki, F. Aragón-Durand, W. Cramer, S. Humphreys, M. Kainuma, J. Kala, N. Mahowald, Y. Mulugetta, R. Perez, M. Wairiu, K. Zickfeld, Global Warming of 1.5°C. An IPCC Special Report on the impacts of global warming of 1.5°C above pre-industrial levels and related global greenhouse gas emission pathways, in the context of strengthening the global response to the threat of climate change, sustainable development, and efforts to eradicate poverty, (2018).

[10]       United Nations, Paris agreement, (2015). https://unfccc.int/sites/default/files/english_paris_agreement.pdf (accessed October 09, 2020).